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El oficio detrás de cada lote
De la malta a la botella, así nace una Briosa. Un recorrido corto por el proceso.
Una cerveza no aparece de un día para otro. Detrás de cada botella hay un proceso que pide paciencia y oficio.
1. La malta y el macerado
Todo empieza con el grano. La malta se muele y se mezcla con agua caliente para liberar sus azúcares. De ese punto exacto de temperatura depende el cuerpo final.
2. La cocción y el lúpulo
El mosto se hierve y se le agrega el lúpulo. Cuándo entra lo cambia todo: temprano aporta amargor, tarde aporta aroma. Una Pale Ale y una Cream Ale pueden separarse aquí.
3. La fermentación
Se añade la levadura y empieza la magia: convierte el azúcar en alcohol y sabor. Toma días, a veces semanas, a temperatura controlada. No se puede apurar.
4. La guarda y el embotellado
La cerveza reposa, se afina y gana redondez. Recién entonces se embotella, lote por lote.
De principio a fin pueden pasar semanas para una sola tanda. Por eso cada Briosa es resultado de tiempo y decisiones, no de una máquina apurada.
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